jueves, 14 de abril de 2016

Nunca pasa nada

Soy un sociólogo que no ejerce. Más bien, estudié Sociología, y en ese momento no sabía ni porqué…..tal vez fue porque fue a lo único decente a lo que pude aspirar con unas notas tan lamentables en Selectividad. Acabé la licenciatura al borde del ahogo y sin salvavidas, simplemente porque era lo que tocaba en ese momento. Una disciplina curiosa, ni Max Weber pudo decir de qué va. El caso es que, pasado el tiempo, con experiencias en la memoria y canas en la barba, me he dado cuenta de que me gusta. Si, me encanta elucubrar acerca de los motivos de la gente para actuar en general de manera tan irreflexiva y gregaria, de cómo las élites manipulan las voluntades a su antojo. De cómo la violencia se adueña de la mente colectiva cuando se lleva a una masa al límite, como si se encendiera una cerilla en un mar de queroseno. Pero ese limite jamás se pisará aquí. No mientras tengamos un bar con botellines helados y a Cristiano en la tele de plasma pegando cebollazos a un baloncito. Cada día estoy más convencido de que el ciudadano, especialmente a partir de cierta edad, se mueve a través de automatismos, algo así como en modo ahorro de energía. Usa los circuitos ya preestablecidos para no tener que darle al coco más que lo imprescindible….que bastante tenemos ya con pagar la hipoteca, el divorcio, mi hijo con trastorno de hiperactividad, el vecino de arriba que arrastra muebles a las dos de la madrugada….como para encima llegar el domingo por la noche a casa después de entregar a la criatura a la arpía de tu ex, y poner en la tele al pájaro de mal agüero de Jordi Évole. En lugar de eso, abres una lata de cerveza, te sientas en el sillón con los pies encima de la mesa bajera enfundado en los patucos en forma de cabeza de Mickey Mouse, y colocas en pantalla Gran Hermano Vip, sin saber si estás viendo eso, o un documental de aves marinas….básicamente, te la sopla. Y lo entiendo, de veras. Porque no hay alcantarillado mental suficiente para evacuar tanta mierda que nos bombardea por los cuatro costados cada día, uno ha de impedir que entre la cochambre con un blindaje de carro de combate... cuestión de pura supervivencia. Y es que no hay nada como vivir en tu burbuja de plutonio para ser menos infeliz. Conozco gente que sólo sonríe cuando tiene una copa balón de Ron Santa Teresa con Coca en la mano derecha, y mucha hembra emperifollada alrededor. Es como su momento zen. El resto de la semana le ves arrastrándose por el trabajo cual perezoso, como en modo low bat,hasta la siguiente farra. Su vida es un impasse, una especie de interludio entre juerga y juerga…..todo en su vida está focalizado en un mismo objetivo: gustar, follar, empinar el codo, fumar de la cachimba y lucir palmito. Sólo sacará lo mejor de sí mismo si vislumbra una presa a la que hincarle el diente. Como los guepardos en el Serengeti , el único motivo para levantar los huesos de la siesta a la sombra de un baobab será en caso de extrema necesidad (sexual, en su caso). Y nadie podrá decir que no es la realidad, pues es SU REALIDAD, la que se ha construido voluntariamente, a su manera, y desde luego no seré yo quien le juzgue, es más, diría que hasta le envidio. Me encantaría que el nihilismo fuera el timón de mi vida, mi patria, el Vicente Calderón una tarde de domingo, y que cada entrenamiento de pesas llenara más mi espíritu que todos los clásicos griegos juntos. Y creer en Dios, madre, eso si que sería la hostia!!!! Poder andar jodiendo al personal toda la semana, y que el domingo antes de misa un tío de negro y con alzacuellos te haga un reseteo completo de pecados en el disco duro a cambio del módico precio de dos avemarías, un padrenuestro, y un par de pavos para el cepillo. Es como las vidas infinitas en los videojuegos ¡¡¡quién dijo miedo!!! Por no hablar de la muerte..si los devotos casi debieran estar deseando palmarla!!. Aunque bien pensado, nada de Iglesia Católica, eso del purgatorio no suena a masaje oriental con final feliz precisamente. Casi mejor un devoto yihadista…….acabar rápido, y a cubrir vírgenes de tres en tres….espero vendan viagras en el cielo de los moritos, que uno ya no tiene edad para ciertos excesos sin asistencia divina… El caso es que no soy ni católico, ni musulmán, ni nihilista. Se podría decir que básicamente soy un gilipollas que cumple con las normas (No me preguntéis cómo me va)
Pago mis impuestos, soy un buen ciudadano, cumplo con mi trabajo y mis obligaciones como padre…trato de ser un buen hijo, amigo de mis amigos….o sea, un gilipollas. Lo llevo en el ADN, y no lo puedo evitar. Me gustaría transpantarme a un sinvergüenza de esos con gracia, y pico a raudales de los que siempre salen indemnes de todas sus maldades, se vive inmensamente mejor. Y si cree en Cristo Resucitado, miel sobre hojuelas El caso es que hoy en día lo más puro que veo a mi alrededor es el jabón de glicerina que tengo en la ducha. Desde luego más feliz era cuando no había ex parejas, ni Gürtel ni Púnica ni Ritas ni wikileaks, ni papeles de Panamá. Reza una cita que en el medio está la virtud. No sé si es verdad, lo que parece claro es que, lejos de eso, el camino del exceso es el que se ha impuesto en el mundo. O del defecto. O se es Emilio Botin, o un pobre miserable con nómina (o sin ella). O calvo, o con tres pelucas. Y qué bien estaría una revolución de los calvos o, mas bien, una insumisión…..Qué pueden hacernos estos peludos a millones de alopécicos? Por lo menos, a los judíos de los campos de concentración les rapaban para hacer colchones y ropa con el cabello. A los bolas de billar no nos queda ya ni eso, sólo la poca dignidad que cada uno arrastre consigo…hasta que los pelucas descubran una manera de sacarle rédito pecuniario, todo se andará. De momento he oído que andan pensando en colgarnos del cuello un caudalímetro de oxígeno consumido por hora, que ya que es un gas cada vez más escaso, a ver si nos ayuda a controlarnos….gordos, maratonianos y con trastorno de ansiedad ya andan pidiendo el pago fraccionado. No sonrían, que es verdad. Y es que el mundo sigue girando, y así seguirá, y seguirá, y seguirá por los siglos de los siglos y AMÉN. Porque aquí NUNCA PASA NADA. Y desde luego, no seremos nosotros los que haremos que cambie. Que bastante tenemos con lo nuestro. ¿Verdad?

martes, 21 de julio de 2015

Lucifer

Amigo, tú vas a pagar. Más pronto que tarde, lo harás. No esperes piedad, tampoco cuartel. Esto no es nada personal, sólo negocios, nada más. Tus desafíos sólo servirán para que caigas con más estrépito. El cuento de David y Goliat es sólo eso, un cuento. La realidad es una pared de hormigón contra la que te partirás la crisma. La gaviota en el mar eres tú…y en este juego, se tira a matar, vuelas demasiado bajo, chaval… No es cuestión de ti, y de él, va mucho más allá. Es un aviso a navegantes: poner proa a la tormenta siempre trae consecuencias. El mar no suele perdonar la osadía y tu pecio embarrancado a babor junto al acantilado servirá para el que venga después. Y es que el miedo guarda la viña, viejo amigo, la chulería ha de ser respaldada con toneladas de billetes, o un batallón de marines, y tu no tienes ni una cosa ni la otra. Que tus golpes de insolencia hayan provocado un hilo de sangre en su nariz y una sonrisilla de soslayo en tu cara harán de la venganza algo virulento y cruel. Te va a barrer de la faz de la tierra, a ti, y a todos lo que lleguen después heredando tus modos altivos y tu cara de muerto de hambre con ínfulas. Porque está en todos los lados. Allá donde menos sospechas, su presencia se hace más intensa. Dicen por ahí que su principal virtud es hacer creer al mundo que no existe… Pero sí…….existe, y nada podrás contra él. Because is all around, en tu vida cotidiana. Esto no es un campo de batalla medieval. El averno se ha convertido en una niebla fría que se introduce por cada rincón, en cada recoveco, que se mete hasta los huesos y hiela el alma. Un veneno inoculado a través de tu piel mientras duermes. Maneja los hilos en la sombra, cual bestia de mil cabezas que todo lo controla, que todo lo emponzoña. Termina por pagar los cheques de las ideas dignas de ser gritadas, aplasta los estandartes, la poca decencia que va quedando en el mundo. Y me temo que esto es todo, camarada. Hasta aquí hemos llegado, la melodía termina, al menos tal cual la habéis conocido, y no negaré que fue bonita mientras duró. Quién sabe lo que vendrá detrás. Me temo que una ópera bufa para entreteneros mientras os roban la cartera… a mi personalmente, me viene a la cabeza una pieza triste, una orquesta estoica en la oscuridad de la noche, un barco en aguas frías que se hunde y caras de miedo ante lo irremediable.

lunes, 23 de marzo de 2015

¿REGENERACIÓN? Mucho movimiento, para quedarse en el mismo sitio.

Ya tenemos calentitos los resultados de las elecciones en Andalucía. La porción del pastel para los integrantes de Podemos ha sido mucho más pequeño del esperado (incluso por ellos mismos). Las encuestas vaticinaban un giro de muchos grados en la intención de voto de izquierdas, que finalmente se ha quedado en agua de borrajas. Sólo ha habido un desplazamiento de votantes de IU hacia Podemos, seguramente también nutrido por antiguos abstencionistas, que esta vez se han levantado del sillón para echar la papeleta, y de una mordida del voto de derechas or parte de Ciudadanos. La debacle del PP era de esperar…si es que se puede calificar como tal obtener más de un veintiséis por ciento de los votos, lo cual tampoco dice mucho de la calidad de los rivales. El caso es que se han cumplido mis expectativas: la gente a la hora de echar la papeleta es mucho más conservadora de lo que se refleja en las encuestas, y efectivamente, funciona el donde dije digo…..malos tiempos para Demoscopia y demás buscadores de intención. Me recuerda a una anécdota que pasó hace ya bastantes años con un entrenador galés del Real Madrid de fútbol. El equipo estaba pasando por una mala racha de resultados, y un lunes en rueda de prensa después de un fin de semana desastroso un periodista le preguntó si tenía preparada alguna medida de choque para reverter la situación. El tipo, ni corto ni perezoso, respondió que a lunes le llevan los demonios, que cambiaría del primero al último de los jugadores, y no dejaría títere con cabeza. A martes, tal vez dejaría un par en la defensa, al portero y poco más. A miércoles, cambiaría la delantera y algún mediocampista….y que para el siguiente fin de semana de partido, tras echar un ojo al fondo de armario, no le quedaba otra que quedarse con los mismos hijos de perra de la jornada anterior. Creo que en la intención electoral actual pasa exactamente lo mismo. Se le da la razón atodas las propuestas coherentes de los partidos emergentes, se ensalzan sus principios y se pone a caer de un burro a los que están en el poder, pero a la hora de la verdad, se sigue el camino de lo malo conocido… El ser humano es poco amigo de los cambios radicales, salvo fuerza mayor, y ese caso, con escasas excepciones, no se ha dado en España. Por no hablar de que las bisagras quedan bien aceitadas con un aparato mediático funcionando a toda máquina. El clientelismo político, unido a la ignorancia, la incultura, y la desidia dan resultados como los de Andalucía. Básicamente, se ha premiado el hedor de la corrupción, nada menos que con el sesenta y dos por ciento de los votos, con el pensamiento más que cínico consistente en que, si no se lo llevan muerto estos, serán los otros. Alguien mencionó que hubo de echar la papeleta con una pinza en la nariz. Bastante realista. La ciudadanía jamás será tratada como adulta, si no muestra previamente signos de crecimiento. ¿Serán estos resultados extrapolables al resto del territorio? Sin duda si le preguntas a un mandatario del Pepé, la respuesta es obvia (otra cosa diferente, es que puertas adentro, ya esté remojando sus barbas en agua caliente) Yo no lo tengo tan claro. Lo que sí es meridiano es la escasa capacidad crítica de la gente, su nula memoria y que el refrán dame pan, y llámame tonto nos va como anillo al dedo.

sábado, 29 de noviembre de 2014

FUE LA PRIMERA.

No era nada del otro mundo. Ocupaba mucho espacio, generosa en formas. No me llamaba especialmente la atención, salvo porque siempre se estaba riendo de mis paridas y solía estar a mi lado. Un día se tiró al barro. Y yo con ella. Me desvirgó en emociones nuevas. Yo era ridículo, absurdo de pura inexperiencia. Aquello empezó a crecer, en un principio porque yo le gustaba, luego porque ella me gustó a mi. Supongo que llegué a quererla, no sé. ¿Qué nombre ponerle si no hay recorrido vital, si nunca pude compararlo? Si hacer las mayores idioteces con un nombre de mujer en la cabeza es su aspecto diferencial, seguramente yo me llevaba la palma en el Club de Idiotas, s.l. En todo caso, creo que llegué a la obsesión, tendencia innata que recientemente (manda huevos) descubrí marca mis devaneos con la vida. Esto de llegar tarde, incluso a darme cuenta de que llego tarde a todos los lados, es un soberano tostón. La vida me la puso enfrente. Ella me escogió, yo me dejé escoger, pero su utilitario era monoplaza…..aunque ni ella lo supiera. El caso es que se fue alejando, y no encontraba respuestas. Yo luchaba, la punzada de autoestima. Qué presuntuoso. K.O. técnico en el primer asalto. Una batalla interior mucho más trascendente que me costó siglos descubrir le oprimía por dentro. Esa letra fluida, de trazos largos, que siempre me había encantado verle desarrollar en clase, en esa posición casi absurda que toman los zurdos al escribir me abrió a un mundo al que todavía no había sido invitado. La curiosidad pudo a la culpa. No sabía si sentirme triste, o aliviado. Me salió lo primero. Y vacío. El cielo es azul, la lluvia cae, las mujeres tienen secretos… Miraba por la ventana mientras regresaba a casa en ese tren de cercanías y sólo la veía a ella. Sólo quería que fuera inmensamente feliz, pero a su manera…como siempre. Ahora, pasados ya muchos años, puedo afirmar que ventiló sus habitaciones y, como poco, encontró la paz, como el teniente Dan. No todos podemos decirlo… A día de hoy seguimos pululando, a nuestra manera, uno en la vida del otro, sin más reglas que las que marca el aprecio y las ganas de darnos un abrazo…y no negaré que esa idea me encanta.

jueves, 18 de julio de 2013

Madre

El año pasado, justo hace un año, me hice a la idea de que te ibas para siempre. Estaba solo en casa, hacía calor, y el sol había caído ya, se hacía de noche......también en mi corazón. Lloré desesperadamente, y me preparé para la despedida. Sentí como si me estrujaran las entrañas dos manos invisibles. Sólo rezaba por ser fuerte y no derrumbarme al afrontar seguramente el momento más duro de mi vida. Desde el momento en que alguien desaparece de este mundo, se va diluyendo en el tiempo poco a poco, es como si su cara se fuera convirtiendo en un borrón. Has de hacer esfuerzos ímprobos para mantener en tu recuerdo esa sonrisa, esa mirada que durante tanto tiempo te acompañó. ¿Será un mecanismo defensivo de tu mente, en lucha contra sus recuerdos? Pensaba en ti y en cómo la vida golpea con toda virulencia. En cuanto habías luchado y peleado por todos cuando más lo necesitábamos, sin esperar nada a cambio. Y en lo cruel de la enfermedad y el dolor que te había tocado atravesar, en que lo que el azar se había cebado contigo. En ocasiones, me dices que sueñas con que corres, como cuando lo hacías siendo apenas una niña con los vestidos camino de la tienda. Por lo menos, tus sueños te pertenecen y son reales mientras duran. Me pregunto cómo habría sido si te hubieras unido a alguien distinto, que te hubiera apreciado y respetado de verdad por cómo eres y lo que le has dado. El tiempo ha cicatrizado las heridas y enseña a aceptar lo que no se puede cambiar, pero eso no es óbice para que la imaginación vuele alto, y piense en una vida con salud, una infancia con juguetes y comida en abundancia, sin tener que hacerte cargo de tus hermanos pequeños, sin hambre, sin tanto dolor... Pensaba en ti, sintiendo que la vida era profundamente injusta. Pero milagrosamente, una noche en el hospital, cuando nadie daba un duro por ti, te rehiciste, como siempre lo has hecho. Los médicos, que nos habían preparado para lo peor, no daban crédito a lo que veían. El destino nos dio una segunda oportunidad de seguir disfrutando de tu humanidad, de tu sabiduría, de los consejos que enseñan a vivir, de poder darte un abrazo largo y muchos besos, como esta mañana, simplemente porque si, porque estás viva y coleando. No sé cuántos sonrisas me quedan por ver cuando entro por la puerta y me ves aparecer sentada en tu sillón, pero pienso disfrutar cada una como si fuera la última. No quería esperar al momento de después para decirte GRACIAS, M, por la lección de vida.

jueves, 11 de julio de 2013

SUERTE!

¿Existe la suerte? ¿Hay un poder cósmico sobrenatural que marca los designios de las personas, o simplemente es el puro azar lo que hace que yo sea funcionario y el azul mi color favorito? ¿Hay gente con buena y mala suerte? Hechos constatados: los hay que encuentran aparcamiento en la puerta del concierto cuando está todo abarrotado, y otros que acaban en Sebastopol dejando el vehículo. Por norma. Personas que se acercan a ti y desprenden un no sé qué, podría llamarse halo de energía, karma, buen rollo que inunda de positividad todo lo que le rodea, y otros que son ciénagas de aguas putrefactas ¿Los pensamientos positivos atraen todo lo bueno y los negativos producen tumores? Quién sabe...cuando leo un artículo que dice que las personas positivas viven de media quince años más que los negativos, flipo en colores. ¿Hay un aparato medidor de positividad subcutáneo o algo así? En fin...supongo que la gente tiene que vivir de algo... Me viene a la memoria un accidente brutal sin supervivientes de un Airbus A330 en mitad del Atlántico de la compañía Air France que volvía de Brasil, el vuelo 447, cuyas causas fueron un misterio hasta hace bien poco. Doscientas veintiocho personas acabaron siendo comida para peces. Como un principio de la Sociología sostiene acertadamente, en un grupo tan numeroso se puede encontrar un abanico completo de todos los tipos de caracteres que pueden definir a un ser humano (a veces me da por pensar cuán limitados somos en cuanto a catálogo de reacciones y formas de pensar respecto al mundo y a sí mismos,pero eso da para un libro entero). Veamos. Murió lo mismo el chistoso que el fanfarrón, el cenizo, el inteligente, el limitadito, el serio, el trabajador, el vago, el delincuente, el analfabeto, el culto, el hablador, la alegría de la huerta y el que siempre que vuela el pájaro se cae (éste por fin acertó) .......Seguramente viajaran parejas de enamorados con cara de tontos de vuelta de su viaje de novios que en lo último que estaban pensando es en que ese fuera su último trayecto juntos. Puro azar, maldita sea! Imagino a alguno de los pasajeros agarrado a su asiento, blasfemando contra el libro de autoayuda "Creando tu propia suerte" que estuvo leyendo en vacaciones...¡¡si hubiera estado follando!! Lo mismo que el tipo que en el último momento perdió el tren que explotó en Atocha el 11-M, al que se le cerraron las puertas en las mismas narices y durante unos minutos echó sapos y culebras por la boca porque llegaba tarde a trabajar...Así funciona la vida. Existe el caso de un francotirador de los NAVY SEAL norteamericanos, grupo de élite que afronta las misiones que no quiere hacer nadie. Al tipo los iraquíes le llamaban el demonio de Ramadi, pues a lo largo de su servicio en IRAK se cepilló él solito a doscientos cincuenta y cinco insurgentes. El caso es que este tipo, al que los iraquíes pusieron precio a su cabeza literalmente (veinte mil dólares), que afrontó peligros insospechados durante sus años de soldado y fue capaz de sobrevivir a ello durante años sin un solo rasguño, cuando ya está retirado (obligado por el ultimátum dado por su esposa) en su yankeeland natal, poniéndose hasta el culo de barbacoas y cerveza BUDS, llega un tarado en un campo de tiro de prácticas, y se le cepilla. Así, sin más...Irónico no, lo siguiente!! Moraleja: ni caso a tu mujer ;)) A veces creo que hay una mano invisible que me guía por la vida y suple mis numerosas limitaciones a la hora de atisbar un peligro.......sea emocional o físico. Recuerdo unas cuantas veces en las que he podido acabar criando malvas (la mayoría, relacionadas con la moto), y por azar, suerte o lo que sea, me he librado por los pelos Me imagino a todas las personas que me han querido y que ya no están en este mundo mirando desde arriba subidos en su nube envueltos en una túnica blanca moviendo la cabeza de lado a lado y diciendo mientras se miran otra vez nos toca salvarle el traserillo...El caso es que me considero un suertudo!!! A veces se cruza una persona en tu vida que es fundamental, aunque sea un mero ave de paso y cuya contribución a la causa es completamente involuntaria. Pero sirvió para que tomaras esa decisión que marcó tu vida, aunque se limitara a ser sólo el guardagujas que tiró de la palanca en el cruce de vías que te empujó al destino actual. Qué curiosa es la vida en ocasiones... Otras veces, estás triste como un piojo por una pérdida, como el tipo del cercanías antes mencionado, y pasado el tiempo, sientes que fue un guiño del destino al que debes estar eternamente agradecido...el famoso no hay mal que por bien no venga se cumple a rajatabla... Ironías del destino, el caso es que mi ángel sigue activo, espero no darle mucho trabajo en el futuro....o si!! y que el colchón siga inflado.... ;))

viernes, 21 de junio de 2013

Rayo de luz

Ella cogió la maleta, hecha ya con lo imprescindible desde hace semanas, y salió precipitada, torpe, mirando al suelo y sin explicación alguna, salvo un no aguanto más que atravesó el alma de sus dos hijos adolescentes, y culminó con un terrible portazo que marcó cuatro vidas para siempre. Tocata y fuga. Nada más atravesar el portal, echó a correr con la maleta dando trompicones contra el adoquinado de la acera, necesitaba alejarse de allí como sea, no dar la oportunidad a nadie de rogarle una explicación, no podría soportar escuchar un porqué lo haces. Sólo un mechón de pelo ocultaba al mundo esas lágrimas que asolaban su cara, reflejo de un crisol de emociones imposible de catalogar. ¿Era pena, liberación, alegría, miedo? Reía y lloraba al tiempo, sin solución de continuidad. Mientras recorría las calles medio vacías, sentía como si todo fuera irreal, un sueño pesado que acabaría súbitamente con un sobresalto en la cama, con la visión de la espalda de su marido a contraluz tumbado junto a ella. Los primeros fríos de aquel incipiente otoño se colaban por su nuca desnuda, mientras veía cómo el viento jugueteaba con las hojas caducas de los árboles en suaves remolinos que crecían, y acababan en nada junto a una fachada cualquiera, de un bulevar sin nombre, de una ciudad asfixiante. Quién había vivido su vida por ella. Qué chófer cruel e indiferente se había encargado de llevarla a aquel punto del camino. Dos hijos siendo apenas una adolescente con el novio del barrio, matrimonio, hipoteca, empujar el carrito del súper el sábado por la mañana, comida con los suegros dos domingos al mes, llevar a los niños al partido de fútbol. El polvo rutinario de infantería del que siempre se había reido con sus amigas se había convertido en una realidad tan palpable como el nudo en el estómago que le apretaba cual serpiente constrictora cada vez que Diego intentaba tocarla. Ahora estaba él. Joven, vigoroso, risueño, guapo. Nunca pensó que esto pudiera llegar a pasarle. Cuántas veces con crueldad infinita había juzgado a todas esas adúlteras que simplemente perdían la cabeza por un cualquiera, que mandaban todo al traste por un momento de lujuria pasajera. Y ahí está ella: la madre y esposa ejemplar, música reputada, se había convertido en lo que siempre había azotado. Todos esos principios inculcados a fuego en esa familia tradicional no eran más que fango bajo sus pies. Sentía que su vida había pasado como en una película en nueve milímetros. Como si alguien le hubiera cambiado el guión en el último momento....y arrancado el papel protagonista. Pero ya estaba agotada de mirar. Cuánto tiempo llevaba ahogando en su garganta un estallido de furia, aunque pudiera oler el abismo al que le conducía ese pensamiento kamikaze mientras le sonreía de soslayo como diciendo, vamos, atrévete valiente... Quién le entendería. Nadie. Porque no hay nada que entender. Ahora su vida eran tardes de hotel entre sábanas, piel, saliva y sudor. Cuerpos desnudos y entrelazados dando hasta el último aliento el uno contra el otro. O habría que decir, el uno para el otro. No sabía si le amaba, o le necesitaba. ¿Realmente, qué conocía de él? Sólo una cosa: no era capaz de arrancársele de la cabeza. Lo suficiente. El abismo del hastío, del aburrimiento, de la derrota, de la resignación no era peor de lo que le depararía el futuro. Un futuro incierto, opaco, basado en la inmediatez del desenfreno. Él llegó de repente, como vienen estas cosas, un soplo de aire fresco que ventiló una habitación emponzoñada. Volvió la risa, las miradas cómplices, la incertidumbre, la vida! ¿Cómo era posible que se hubiera fijado en una mujer madura como ella? Ciertamente, conservaba los vestigios de una incuestionable belleza en sus profundos ojos azules y una esbelta figura, pero los mejores años ya pasaron. ¿ Tal vez un capricho propio de un veinteañero con universos por explorar? Había vendido su alma al diablo por probar el cáliz prohibido, y en lo más profundo de su ser sabía que la cuenta no iba a ser barata. ¿Sería posible recién pasados los cuarenta reinventar el futuro, sin hacerse esclavo de tu pasado? Ese torbellino recorría su cabeza cuando sonó el móvil. Era su mejor amiga. Le esperaba en su apartamento con la habitación de invitados preparada, un trago de dry martini y un largo y compasivo abrazo. De repente, un fogonazo acompañado de un chirriar de neumáticos le estremeció el corazón. Sin apenas tiempo de girar la cabeza hacia la fuente del estrépito, ya volaba por los aires volteando sobre su propio eje. Luces de ciudad que se alargan como relámpagos pasaron ante sus ojos durante lo que pareció una eternidad, antes de que su cuerpo besara violentamente el gélido asfalto. La ropa esparcida por la calzada y una voz metálica al otro lado del móvil gritando desesperada hizo de la escena algo insoportable para los pocos viandantes que se acercaron a socorrerla. Un telón negro bajó para siempre ante su mirada, al tiempo que una lágrima recorría lentamente su mejilla derecha...