La tarea más importante y a la que más recursos ha dedicar el ser humano es, con mucha diferencia, aprender a amar. Y nunca, nunca se llega a su conocimiento más profundo y verdadero, ni en una vida de cien años de esfuerzo y tesón. Necesitaríamos veinte más para desentrañar ese gran misterio que mueve montañas. No es la voluntad, no. El amor provoca terremotos, sangre derramada, que el cobarde sea valiente, y el indolente, un héroe.
Qué es el amor. Difícil saberlo. Abarca tantas facetas, y ocupa tantos espacios que sería como intentar contar granos de arena en el desierto.
Sólo diré que todo lo que hacemos en nuestra vida está focalizado a una sola cosa: EL AMOR. Todos nuestros actos están motivados por el deseo de que los demás nos amen, y nos acepten.
Desde niños, hasta la decrepitud, especialmente en estos extremos vitales. Y es que si a un niño no se le toca, besa, abraza, mima desde su nacimiento, muere, se llama marasmo, y es la enfermedad del alma. ¿Qué desea un anciano? Sólo muestras de afecto para lo poco que le reste de vida. Y eso es el hombre. Seres complejos, fruto de millones de años de evolución, y de una amalgama de experiencias que forjan nuestra personalidad, y al mismo tiempo simples
domingo, 25 de diciembre de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
La buena suerte
La semana pasada volvimos de un viaje a Costa Rica de más de dos semanas. Es época de lluvias en estos meses del año e íbamos pelín asustados pensando en una nube perenne descargando con rabia en playas paradisíacas en las que no te podías bañar. El caso es que el tiempo ha sido buenísimo, sólo nos ha llovido en los traslados, o cuando ya caía la tarde tras una auténtica jartá de sol y baño (típica lluvia tropical, que en Madrid hubiera supuesto el caos más absoluto y trescientas intervenciones de bomberos). La experiencia ha sido inolvidable, pero pensando en las variables fuera de tu control que podían haber hecho de este periplo el mayor de los infiernos, también podía haber llegado a casa cagándome en su puta madre.
Y es que primero dependes de, ay madre, compañías aéreas y aeropuertos s.a.
Que no salga tarde tu vuelo, que no pierdas tu conexión en la escala, que tu equipaje no acabe camino de Cleveland, que no se cebe contigo como el toro Ratón un poli de aduanas yankee de ciento veinte kilos y te ponga el bolso de mano patas arriba, que no secuestre el avión un fundamentalista islámico y te tengan que reconocer por la piñata. Que los shuttles lleguen a su hora (es Costa Rica), q al coche de alquiler no le salte un pistón por el capó (con esas carreteras, todo es posible, me descojono de los socavones de Avenida de los Poblados), que todas las reservas de hotel estén en orden, que no sufras una intoxicación alimentaria que te pegue a un retrete hasta el fin de los días, que no te pique una serpiente terciopelo en los huevos, que no se hunda una kunda-barca de esas que usan estos tipos para ir de isla a isla a toda hostia, que no te succione la sangre un mosquito anófeles y te deje más tonto de lo que ya estás. Que no te raje un taxista negro hasta arriba de hachís con rap latino a toda pastilla ex-líder de una mara guatemalteca, mientras su colega viola a tu novia contra un cocotero. En fin, que si lo piensas, son muchas cosas, y todas mezcladas.
Conocimos una pareja de españoles que parecía que nos seguía, porque hizo prácticamente el mismo itinerario que nosotros, y nos la encontrábamos en todos los lados, eran como Wally. El caso es que allí donde nos veíamos el careto llegábamos nosotros con nuestro buen karma de qué bien está saliendo todo, vaya playas acojonantes, me he puesto hasta arriba de Daikiris y todo ese rollo, y ellos siempre replicaban con que en el mismo sitio les había llovido, la chica se cayó en un puente en la frontera con Panamá que casi acaba siendo carnaza de cocodrilo (seguramente el bicho no volviera a comer en un año, pesaba como cien kilos), el hotel una mierda, el rafting regular, la abuela fuma heroína…….y así un largo etcétera. Total, que ya asomábamos la gaita cada vez que entrábamos en un restaurante a ver si estaba cenando la familia telerín para salir como alma que lleva el diablo. Y es que pienso de corazón que la mala suerte se pega como una lapa...
El caso es que estoy en casa, tirado en el sillón mientras escribo mis tontadas, entero y verdadero, y más feliz que una perdiz por un viaje realmente increíble y que recomiendo a todos los amantes de la naturaleza y de las playas paradisíacas.
Y es que yo me considero un tipo MUY AFORTUNADO. Tú también, ¿A que sí?
lunes, 30 de mayo de 2011
De paranoias varias
EL OTRO
No me van las moralinas. No me gusta imponer ideas, ni las discursiones fuera de tono. Sí la reflexión conjunta, fruto de un conocimiento, de una base, de unos principios. Y sobre todo, del respeto, ese rara habis que tanto se echa en falta en los tiempos que corren. No voy a decir que todas las ideas son respetables, eso es una de las mayores estupideces que he oído en mi vida.
Pienso en todo eso cuando escucho a alguien defendiendo una posición a capa y espada, como si la verdad se la hubieran regalado en el kiosko de la esquina al comprar el periódico. Relativismo. ¿Qué hubiera sido de este tipo, si en vez de nacer en una familia de guardias civiles, haber sido un Guardia Civil y ahora policía de infantería, se hubiera criado entre actores de teatro, y bailarinas de cuplé? (Y se hubiera leído un librito de vez en cuando) La película sería muy diferente, seguramente. Y es que no nos damos cuenta hasta qué punto nuestra forma de pensar, vivir, amar, relacionarnos viene marcada a fuego por nuestro entorno, amigos, familia, estudios, libros leídos, películas disfrutadas. Somos un crisol en el que se han fundido muchas experiencia que marcan nuestra personalidad. Por eso, ¿No nos sería útil para entender a los demás y a nosotros mismos un poco de asertividad? ¿Acaso seríamos madridistas si hubiéramos nacido en una masía cerca de Barcelona? ¿No rezaríamos cuatro veces al día mirando a La Meca si en vez de ser del barrio de Chamberí nos hubiéramos criado en un suburbio de Riad?
Seguramente, si mi padre fuera cofundador de Alianza Popular, yo sería un gran fan del señor Gallardón, o de un tal Rajoy.
Si partiéramos de esas premisas a la hora de relacionarnos como ciudadanos, como naciones, como instituciones, otro gallo nos cantaría.
Me pregunto cuántos de los valores de los que hacemos gala como estandarte de nuestra forma de ser son fruto de una reflexión, y cuántos de un automatismo. El cuestionamiento de nuestras creencias debe ser un paso fundamental para derribar los muros que nos separan de nuestros iguales, para empezar a desterrar palabras como adversario, contrario, rival. Esto es la vida, no una peli del Far West, en la que sólo hay buenos y malos. Son millones los matices que enriquecen la convivencia. Presuponer al otro como un ser falible igual que tú, es el principio del entendimiento.
Supongo que no hay fórmulas magistrales para conseguir cuestionarte lo que eres, somos animales de costumbres en un rango mucho más amplio de lo que pensamos, éstas son como el madero al que asirse en la tempestad. Es desde luego mucho más fácil agarrarte a lo que te han hecho ser, que plantearte preguntas, y cuestionarte si realmente tus creencias son mejores que las de los demás. Es como discutir con alguien, más con la intención de hacer prevalecer unas ideas y convencer al otro, que para provocar una reflexión. RELATIVISMO.
Supongo que la virtud se alcanza en el punto medio, el equilibrio homeostático. En la cultura, en los libros, en los sabios, en no cerrar tu mente a ninguna influencia, por muy alejada de tus planteamientos vitales que te parezca en un principio. Y, sobre todo, en desterrar esa lacra llamada PREJUICIOS. Hablar con todos y de todo.
En pleno siglo veintiuno, es descorazonador comprobar cada día cómo teniendo acceso a más información que nunca en décimas de segundo, la ignorancia y el analfabetismo voluntario siga instalado en nuestros corazones, por no hablar del conformismo.
El pensamiento acrítico es hijo de la incultura, justo el concepto favorito de los que manejan los hilos. Porque sin pueblos analfabetos, no habría grandes corporaciones manipuladoras, ni gobiernos que hicieran de su capa un sayo. Saber decir no es el primer paso para combatir la esclavitud, pero saber razonar ese no, es lo que propicia todo lo demás.
Hay momentos en los que se hace necesario sentarse en un banco del camino, y pensar adónde vamos. Como individuos y como sociedad.
Como el gran Antonio Machado plasmó en una rima preñada de sabiduría:
¿Tu verdad? No, La Verdad.
Y ven conmigo a buscarla,
la tuya, guárdatela.
No me van las moralinas. No me gusta imponer ideas, ni las discursiones fuera de tono. Sí la reflexión conjunta, fruto de un conocimiento, de una base, de unos principios. Y sobre todo, del respeto, ese rara habis que tanto se echa en falta en los tiempos que corren. No voy a decir que todas las ideas son respetables, eso es una de las mayores estupideces que he oído en mi vida.
Pienso en todo eso cuando escucho a alguien defendiendo una posición a capa y espada, como si la verdad se la hubieran regalado en el kiosko de la esquina al comprar el periódico. Relativismo. ¿Qué hubiera sido de este tipo, si en vez de nacer en una familia de guardias civiles, haber sido un Guardia Civil y ahora policía de infantería, se hubiera criado entre actores de teatro, y bailarinas de cuplé? (Y se hubiera leído un librito de vez en cuando) La película sería muy diferente, seguramente. Y es que no nos damos cuenta hasta qué punto nuestra forma de pensar, vivir, amar, relacionarnos viene marcada a fuego por nuestro entorno, amigos, familia, estudios, libros leídos, películas disfrutadas. Somos un crisol en el que se han fundido muchas experiencia que marcan nuestra personalidad. Por eso, ¿No nos sería útil para entender a los demás y a nosotros mismos un poco de asertividad? ¿Acaso seríamos madridistas si hubiéramos nacido en una masía cerca de Barcelona? ¿No rezaríamos cuatro veces al día mirando a La Meca si en vez de ser del barrio de Chamberí nos hubiéramos criado en un suburbio de Riad?
Seguramente, si mi padre fuera cofundador de Alianza Popular, yo sería un gran fan del señor Gallardón, o de un tal Rajoy.
Si partiéramos de esas premisas a la hora de relacionarnos como ciudadanos, como naciones, como instituciones, otro gallo nos cantaría.
Me pregunto cuántos de los valores de los que hacemos gala como estandarte de nuestra forma de ser son fruto de una reflexión, y cuántos de un automatismo. El cuestionamiento de nuestras creencias debe ser un paso fundamental para derribar los muros que nos separan de nuestros iguales, para empezar a desterrar palabras como adversario, contrario, rival. Esto es la vida, no una peli del Far West, en la que sólo hay buenos y malos. Son millones los matices que enriquecen la convivencia. Presuponer al otro como un ser falible igual que tú, es el principio del entendimiento.
Supongo que no hay fórmulas magistrales para conseguir cuestionarte lo que eres, somos animales de costumbres en un rango mucho más amplio de lo que pensamos, éstas son como el madero al que asirse en la tempestad. Es desde luego mucho más fácil agarrarte a lo que te han hecho ser, que plantearte preguntas, y cuestionarte si realmente tus creencias son mejores que las de los demás. Es como discutir con alguien, más con la intención de hacer prevalecer unas ideas y convencer al otro, que para provocar una reflexión. RELATIVISMO.
Supongo que la virtud se alcanza en el punto medio, el equilibrio homeostático. En la cultura, en los libros, en los sabios, en no cerrar tu mente a ninguna influencia, por muy alejada de tus planteamientos vitales que te parezca en un principio. Y, sobre todo, en desterrar esa lacra llamada PREJUICIOS. Hablar con todos y de todo.
En pleno siglo veintiuno, es descorazonador comprobar cada día cómo teniendo acceso a más información que nunca en décimas de segundo, la ignorancia y el analfabetismo voluntario siga instalado en nuestros corazones, por no hablar del conformismo.
El pensamiento acrítico es hijo de la incultura, justo el concepto favorito de los que manejan los hilos. Porque sin pueblos analfabetos, no habría grandes corporaciones manipuladoras, ni gobiernos que hicieran de su capa un sayo. Saber decir no es el primer paso para combatir la esclavitud, pero saber razonar ese no, es lo que propicia todo lo demás.
Hay momentos en los que se hace necesario sentarse en un banco del camino, y pensar adónde vamos. Como individuos y como sociedad.
Como el gran Antonio Machado plasmó en una rima preñada de sabiduría:
¿Tu verdad? No, La Verdad.
Y ven conmigo a buscarla,
la tuya, guárdatela.
domingo, 20 de febrero de 2011
El Mundo está mal diseñado

EL MUNDO ESTÁ MAL DISEÑADO.
El otro día me mandó un colega un correo bien interesante de un documental titulado “La obsolescencia programada”, que trata de cómo el mercado pone fecha de caducidad a sus productos adrede para fomentar su reposición periódica. Te explica, por ejemplo, cómo una bombilla con cien años de antigüedad sigue funcionando con tecnología de botijo, y cómo una actual tiene una duración programada de exis miles de horas para que tengas que acercarte al súper de turno a por un repuesto cada exis tiempo. Acojonante ¿verdad?. Básicamente, es una forma de tratarnos como si fuéramos imbéciles, que por otro lado es lo que somos, peones de un monstruo fuera de control que una élite industrial y política ha diseñado que acabará por devorarnos a todos (ellos, incluidos).
Y es que el Mundo está claramente mal diseñado. Se permitían los economistas y los gobiernos occidentales el lujo de criticar el sistema socialista por obsoleto y utópico ¡Ja! Tal vez sea mejor un capitalismo salvaje en el que impera la ley del más fuerte, en el que los Estados sólo son títeres en manos de las grandes empresas internacionales y el ciudadano, sentado con las piernas cruzadas a la orilla del camino sólo se pregunta ¿en qué me equivoqué, qué he hecho yo para merecer esto?. El fin de la Historia, decían algunos cuando cayó el sistema comunista. Tal vez tengan razón, pero en un sentido muy distinto al que ellos pregonaban.
Esto se nos ha ido de las manos y para muestra, un botón. Cómo el sistema de automoción privado ha cambiado el Planeta Tierra. A veces, cuando en un viaje llego a un pueblo bonito con edificaciones de hace siglos o paseo por un valle del Pirineo, cierro los ojos y trato de imaginar cómo fue en origen (quiero decir, antes de que los putos coches tomaran el paisaje al asalto). Cómo iban vestidos los habitantes, sus negocios, los caminos por los que transitaban…y cuando despierto de mi locura transitoria, me encuentro en una plaza medieval con su iglesia románica aguantando diez siglos piedra sobre piedra decorada por un Range Rover negro junto al pórtico. Atasco de entrada, y de salida. Una autopista de seis carriles sobre un puente colgante en mitad del valle. Y en la ribera del río, un parking para doscientos autobuses porque se ha convertido en La Meca del turismo rural de la zona. Y se me llevan los demonios, os lo juro por don Arturo.
Parece ser que la manera de salir del atolladero en el que nos han metido esta panda de golfos sin escrúpulos es crecer, vamos, como la Alemania de Merkel, a razón de tres y medio anual. ¡¡¡Pero es que no quiero crecer más!!! ¿O es que acaso este planeta va a aguantar esta tortura? Superpoblación, mares contaminados, calidad del aire deplorable, deforestación, escasez de agua potable y al final, el fin. La política del crecimiento sin medida no lleva a ninguna parte, y lo saben. ¿Pero qué más les da a ellos? Si les salen las cuentas…los que vengan detrás, que arreen…
Es como cuando veo estos famosetes en la tele haciendo su limpieza de imagen particular en Navidad, apelando a nuestra vena sensiblona en anuncio de BuenSamaritanosinfronteras.org. ¡Los negritos se nos mueren de hambre, señores, aflojen la pasta! Y a mi se me afloja el esfínter. Porque si todos los niños que nacen en África sin control salieran adelante, esto se iría a la mierda, incluida tu ONG de buen rollito. Basta ya de hipocresía. Para que podamos ir al súper y que haya quince marcas distintas de pan de molde, en India mueren en las calles de Bombay a cientos…y en Darfur caen como chinches en los campos de refugiados.
Lo que parece claro es que cuatro millones de años sobre la tierra no nos ha enseñado nada y que, si no se remedia, apenas un par de cientos va a ser suficiente para cepillarnos la vida tal como la conocemos. Y me pregunto por qué nos creemos más importantes que un delfín, una ballena o un lince ibérico. En lo único que aventajamos al resto de especies es en nuestro poder de destrucción y en el odio que destilamos allá donde plantamos el pie, quién demonios nos creemos para destrozar un Mundo que ha tardado millones de años en ser creado. ¿Qué es el progreso? ¿Ciudades como Madrid abocadas a convertirse en un México DF, o en una Nueva Delhi? ¿Cada vez más bloques de cemento armado, centros comerciales gigantescos y máscaras antipolución? Lo peor no es ver cómo esto se va a la mierda, es la impotencia de no poder hacer apenas nada como individuo y cómo la capacidad de lucha y de cuestionamiento de la masa atocinada hacia el Poder se reduce a los gritos que pegan cada vez que Cristiano Ronaldo falla un gol cantado…¡qué tristeza ver cómo un bocata de lomo y un partido de fútbol es suficiente para mantenernos como cerdos que van al matadero!
martes, 9 de noviembre de 2010
Fin del Mundial 2010

Se echó el telón a una temporada 2010 inmejorable para los españoles. Parece que el trabajo con los jóvenes, y la inversión masiva de patrocinadores, junto con los mejores y más seguros circuitos del Mundo proporcionan un cocktail que sólo puede derivar en un resultado explosivo.
A eso, habría que añadir el campeonato nacional más potente, en un formato open, con buen material y un nivel de competitividad enorme, donde los zagales se foguean en la puesta a punto y la estrategia, llegando al último escalón con una base sólida.
Da la impresión de que, en general, los deportistas de la casa se han quitado de encima el complejo de inferioridad que nos hacía cagarla en el momento de la verdad, somos los mejores, y lo sabemos…
En el octavo de litro ha explotado el nuevo niño prodigio de las dos ruedas, cualquiera diría por su forma de pilotar y hablar que es un adolescente que todavía tiene prohibido brindar con champán en el podio. Creo haber visto muchas motos, las primeras carreras que recuerdo fueron de Nieto vacilando a sus rivales una y otra vez, luego Aspar, Crivi, Sito, Doohan, Rainey, Schwantz, Rossi, Pedrosa, Lorenzo y un largo etcétera de grandes pilotos que, cada uno a su manera, supieron destacar en el sacrificadísimo camino del éxito en este deporte. Y Márquez aúna cualidades de muchos de ellos. Me viene a la cabeza la frialdad de Crivillé en sus etapa de 125, las escapadas de Dani, la agresividad de Lorenzo, el cerebro de Aspar o Nieto. Ya sé que muchas veces se ha visto truncada la carrera de un gran piloto antes de empezar, pero en este caso, si la salud le respeta, veo un digno sucesor de Rossi en este chavalín simpático e inteligente. Hay un pero que no termina de cuadrarme del todo: papá. Me da la impresión de que cuando empiece a llegar la pasta gansa, y aumente la presión, puede haber luchas de poder en su entorno. Esperemos no nos lo estropeen, pues el afán de protagonismo del padre es descomunal, y Alzamora choca frontalmente con esa forma de ser…veremos…
Ahora es importante buscar un chasis competitivo y con margen de desarrollo para Moto2, equipo creo que tiene de sobra, pues Ajo ha demostrado sobradamente su profesionalidad.
Precisamente esta categoría creo que ha sido un éxito rotundo. Me flipa cómo suenan estos avispones de seiscientos, cómo se menean en la entrada y salida de curva, y lo igualadas que están las motos.¡Si le metieran quince o veinte caballos más ya serían la leche! Aunque tal vez aumentaría algo la distancia entre los equipos más potentes y los humildes…habría que verlo.
En cuanto a pilotos, se ha demostrado la diferencia entre Elías y los demás. Su larga experiencia en todas las categorías, consistencia y capacidad de trabajo finalmente han dado sus frutos, aunque no le haya servido para lograr una montura oficial en la categoría máxima. El único pero a su buena temporada es que se ha desinflado nada más lograr el título, y las tres últimas pruebas ha ido algo flojito. En cuanto a los demás, me ha gustado mucho Iannone, es muy agresivo y sabe pilotar, ojo con él el año que viene si logra ser consistente. También Simón ha ido muy rápido, pero sus problemas de chasis al principio y el cambio a Suter ya iniciado el año ha condicionado sus resultados, el año que viene debería optar a lo máximo, también Redding.
Vamos con el plato fuerte. Lorenzo se ha consagrado como uno de los más grandes con el temporadón que se ha marcado en 2010. Apenas se ha caído, ha sido fino, inteligente, agresivo cuando había que serlo y conservador al final. Ha ido como un misil desde el primer libre del viernes, no dejando respiro a sus rivales, logrando la regularidad que en otras temporadas ha sido truncada por su impaciencia o sus caídas inoportunas. En fin, que se ha dado la vuelta a la tortilla, esta vez el que ha metido presión ha sido él a sus rivales y no al revés, propiciando errores inexplicables como el de Rossi en Mugello cuando se machacó la pierna contra el asfalto por no calentar las gomas en un entreno.
Esta vez, Rossi ha pinchado en hueso. Acostumbrado a controlar la situación, ha pasado de tigre a gacela, y creo que no ha sabido gestionar muy bien la presión que le ha metido Lorenzo. Biaggi, Sete, hasta Pedrosa cayeron como conejos en sus cepos psicológicos, acabando machacados por las distintas tretas de Valentino tanto dentro como fuera del asfalto. Mas Lorenzo no es ninguno de los anteriores, gráficamente se pasa por el forro las putadillas del crack italiano, por eso Jorge es lo que es ahora mismo: el piloto más rápido del planeta, y sólo con veintitrés años. No obstante, no hay que obviar que ha heredado una moto buenísima made in Vale, y me asalta la duda de si en dos mil once va a ser capaz de continuar su legado, dando buena información a los ingenieros. Por otro lado, en Yamaha se abre la era post-Furosawa, otro punto en contra para el equipo oficial de los diapasones, ya veremos si encuentran un digno sucesor al enorme ingeniero japonés y su abierta mentalidad.
Donde están dando palmas con las orejas es en el Ducati Corse. Ayer se inició la andadura de Rossi con la marca de Bolonia, con trece vueltas a su odiado trazado de Cheste, sobre una máquina absolutamente negra, salvo su cuarenta y seis en el frontal. Parece como un cuento de hadas que se ha hecho esperar entre otras cosas por la mala relación entre Vale y su antiguo director deportivo, Livio Suppo. Veremos cómo acaba, pero desde luego pinta bien. La moto roja es bastante mejor montura de lo que era la Yamaha cuando la cogió allá por el año 2004, este año ha ganado carreras y logrado numerosos podios, pero también Vale tenía menos años y millones en el banco. Es una incógnita si será capaz de mantener su espíritu caníbal con treinta y dos primaveras a sus espaldas, una operación complicada de hombro y la reciente rotura de tibia y peroné. La ventaja para él es que mantiene su impresionante equipo técnico encabezado por el grandísimo Burgess, que para Ducati la palabra del de Tabuglia va a ser palabra de Dios, y que los patrocinadores van a inyectar mucha pasta para hacer una gran moto. Para muestra de la implicación de la marca en el proyecto, un botón: abandona el Mundial de SBK como equipo oficial para centrar esfuerzos en MOTOGP…impresionante, teniendo en cuenta que aquél ha sido su principal escaparate comercial y donde ha cosechado más éxitos…
Lo que está clarísimo es que si Vale logra el título con la marca italiana se disiparán todas las dudas acerca de cuál es el mejor piloto de todos los tiempos, con un currículum inigualable, en el que sólo le faltaría ganar con un carrito de polos.
En cuanto al equipo HRC, tira la casa por la ventana añadiendo un fichaje de campanillas a su ya de por sí potente escuadra. Stoner es el new kid on the block, un grano que le ha salido a Dani en mitad del trasero, y pone a éste en la obligación de marcar su territorio desde ya con mejores tiempos y resultados, o la manija del desarrollo de la RCV va a cambiar de manos (justo lo que quieren los japoneses).
En Honda se han dado cuenta por lo visto en el archirrival que poner a dos gallos en el mismo corral funciona muy bien, y quieren probar. Veo el año que viene CLAVE para Pedrosa y su futuro en la categoría gorda, porque como Casey dé con la tecla para ir como un misil y no se caiga, lo va a tener crudo.
No querría terminar mi reflexión sin desear que, por primera vez desde la victoria de Elías sobre Rossi en Estoril en 2006, los equipos privados gocen de buen material para darles la oportunidad de ganar algo de vez en cuando, y dejen de ser meras comparsas de los oficiales, que también pagan una pasta por estar ahí. Tampoco estaría de más dar paso a sangre fresca en la categoría e ir retirando a los dinosaurios sin motivación que siguen pululando por ahí sin pena ni gloria.
¡¡¡FUERZA, TONI!!!...¡¡¡Que empiece 2011 YAAAAAAAAAAAAAA!!!!
jueves, 14 de octubre de 2010
Vergüenza ajena

Doce de octubre, día de la Hispanidad y de las Fuerzas Armadas. Parada militar en el Paseo de la Castellana. Previamente, acto de homenaje a la bandera, y a los caídos por España y, otra vez, dando imagen de unidad al Mundo. No podíamos dejar a un lado nuestras diferencias irreconciliables ni por una puta hora, y llegaron los hijos de Blas Piñar de siempre.
Donde los protagonistas debieran haber sido el rugido de los F18, los tanques Leopard, o la cabra de La Legión, finalmente lo fueron un nutrido grupo de los de flequillito en la cara, jersey Ralph Lauren de cuello de pico y zapatos de madera…
Un poema era la cara del Rey de España aguantando el tirón mientras era izada nuestra enseña entre silbidos, insultos y faltas de respeto atroces. La de las viudas de nuestros muertos en Afganistán, mirando entre sollozos cómo este rebaño de imbéciles faltaban al respeto a su marido, a su padre, a su hijo, en lo que debería haber sido un momento de recogimiento y emoción colectiva, de sentirse reconfortados en su dolor por unos espectadores que lo sienten como propio, y muestran así su agradecimiento ante la más alta muestra de entrega personal.
El Himno Nacional mancillado, ultrajado, porque nadie ha explicado a estos elementos que este país en el que vivimos es una DEMOCRACIA (tampoco creo que entiendan jamás lo que significa esa palabra aunque les hicieran un dibujo), y que insultar a su (aunque les pese) Presidente, es hacerlo por ende, a más de doce millones de compatriotas que le eligieron libremente para dirigir la manija más mal que bien.
Y me parece fantástico que su gestión les parezca una mierda, o la mejor desde que su querido Don Paco inaugurara el penúltimo pantano. Me la suda. Pero todo tiene su momento y lugar, y el otro día se cubrieron de mierda hasta el cuello. Me viene a la memoria el anuncio ese de Vodafone antes de empezar las pelis en los cines para los olvidadizos del móvil. “Tú no deberías ser el protagonista”.
Me pregunto qué habría ocurrido si en vez de reventar la parada militar una horda de Agags de Barbour de ochocientos euros, hubiera sido un grupo de independentistas vascongados con Ikurriñas y gritando mi cuajada es mía y de nadie más. Puedo imaginar los caninos de los de la UIP goteando como una hiena hambrienta y los piojos de estos desgraciados gritando tonto el último por la mano de hostias que les está cayendo. ¿O acaso ustedes piensan que se habrían ido de rositas a su Mondragón del alma refugiados bajo el halo infranqueable de la “libertad de expresión”?
El caso es que, una vez más, vergüenza ajena, y pena. Mucha pena.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Y yo soy un intolerante
Y YO SOY UN INTOLERANTE.
El otro día, en la Casa de Campo, acababa yo de rodar un rato con mi perro. Mientras efectuaba unos estiramientos al lado de unos bancos bajo unos pinos, observo a una pareja joven sentada en uno de ellos, él terminándose un pitillo. No pude por menos que apostar con mis pelotas un diez a uno a que tiraba la colilla al suelo. Mis canicas palmaron, como es normal en estos casos. El individuo apuró su cigarrito y, sin apagarlo, lo tira al suelo, e inicia un bonito paseo por el campo con su parienta. Os juro que traté de dejarlo pasar, con todas mis fuerzas, diciéndome, colega, como sigas así, un día te van a partir la crisma, según estas las cosas en esta ciudad de mierda. Pero no pude. Finalmente, el cigarro acabó apagado en la papelera. Era una cuestión de principios.
Ya sabéis que escribo normalmente cuando me cabreo, y es que últimamente me vengo fijando en lo habitual, en lo dado por normal, pero que no debería ser. Es como la planta que hay frente a tu portal en la que nunca reparas porque lleva ahí años echando raices. ¿Sabéis que tienen en común las mejores playas de España, los parques naturales más frondosos y las aceras de las ciudades? Las colillas. Las putas colillas. Y es que da la impresión de que los fumadores tienen bula real para hacer lo que les sale de los cojones con los restos de sus vicios. ¿Que se les acaba el paquete? Lo tiran al primer sitio que encuentran, y les da igual estar en la Capilla Sixtina o en una audiencia con Obama. Lo mismo con sus colillitas. Y todos los demás tenemos que plantar la toalla en la playa (como anteayer en Macarela, una de las más bonitas del Mundo) sobre un cenicero gigante porque está socialmente, no digo que bien visto, pero aceptado. Eso sí, no se te ocurra tirar una botella a la arena, o una bolsa de patatas. Como mínimo, un par de miradas asesinas te llevas de los de la sombrilla de al lado.
Y ahora hosteleros ponen el grito en el cielo, y los fumadores reclaman su derecho a exhalar lo que les venga en gana, ante la inminente puesta en marcha de la Ley Antitabaco en establecimientos públicos. Que es una persecución, dicen. ¡¡Manda huevos!!. Hace años que en el resto de Europa NO SE FUMA en ningún lado, y en este país del norte de África los no fumadores tenemos que aguantar en un restaurante el pitillo de entre el primer y segundo plato del de al lado porque él tiene mucho vicio, y es un semiyonky de la vida. Por esa regla de tres, yo reclamo mi derecho a tirarme un cuesco de seis segundos a los postres cada vez que mi cuerpo diga que hay exceso de gases nobles, porque mi médico ha dicho que aguantarse es malo para mis intestinos. No te jode. Es insufrible la mala educación de la mayoría de los fumadores, y la tolerancia que se exhibe ante ellos. Es como el que pide permiso para fumar en un sitio con el cigarro en los labios y el mechero encendido a dos centímetros, ¡¡por favor!! Ahorrate la pantomima. El caso es que sí, el temita me cabrea. El único consuelo que me queda es que, en teoría, a partir de enero en los sitios cerrados, se van a joder. Eso si Esperanza, Camps, o alguno de estos listos no saca una ley que diga lo contrario en su terruño, que todo puede ser.
Y es que la raza humana no tiene solución, lo creo sinceramente.
El otro día, en la Casa de Campo, acababa yo de rodar un rato con mi perro. Mientras efectuaba unos estiramientos al lado de unos bancos bajo unos pinos, observo a una pareja joven sentada en uno de ellos, él terminándose un pitillo. No pude por menos que apostar con mis pelotas un diez a uno a que tiraba la colilla al suelo. Mis canicas palmaron, como es normal en estos casos. El individuo apuró su cigarrito y, sin apagarlo, lo tira al suelo, e inicia un bonito paseo por el campo con su parienta. Os juro que traté de dejarlo pasar, con todas mis fuerzas, diciéndome, colega, como sigas así, un día te van a partir la crisma, según estas las cosas en esta ciudad de mierda. Pero no pude. Finalmente, el cigarro acabó apagado en la papelera. Era una cuestión de principios.
Ya sabéis que escribo normalmente cuando me cabreo, y es que últimamente me vengo fijando en lo habitual, en lo dado por normal, pero que no debería ser. Es como la planta que hay frente a tu portal en la que nunca reparas porque lleva ahí años echando raices. ¿Sabéis que tienen en común las mejores playas de España, los parques naturales más frondosos y las aceras de las ciudades? Las colillas. Las putas colillas. Y es que da la impresión de que los fumadores tienen bula real para hacer lo que les sale de los cojones con los restos de sus vicios. ¿Que se les acaba el paquete? Lo tiran al primer sitio que encuentran, y les da igual estar en la Capilla Sixtina o en una audiencia con Obama. Lo mismo con sus colillitas. Y todos los demás tenemos que plantar la toalla en la playa (como anteayer en Macarela, una de las más bonitas del Mundo) sobre un cenicero gigante porque está socialmente, no digo que bien visto, pero aceptado. Eso sí, no se te ocurra tirar una botella a la arena, o una bolsa de patatas. Como mínimo, un par de miradas asesinas te llevas de los de la sombrilla de al lado.
Y ahora hosteleros ponen el grito en el cielo, y los fumadores reclaman su derecho a exhalar lo que les venga en gana, ante la inminente puesta en marcha de la Ley Antitabaco en establecimientos públicos. Que es una persecución, dicen. ¡¡Manda huevos!!. Hace años que en el resto de Europa NO SE FUMA en ningún lado, y en este país del norte de África los no fumadores tenemos que aguantar en un restaurante el pitillo de entre el primer y segundo plato del de al lado porque él tiene mucho vicio, y es un semiyonky de la vida. Por esa regla de tres, yo reclamo mi derecho a tirarme un cuesco de seis segundos a los postres cada vez que mi cuerpo diga que hay exceso de gases nobles, porque mi médico ha dicho que aguantarse es malo para mis intestinos. No te jode. Es insufrible la mala educación de la mayoría de los fumadores, y la tolerancia que se exhibe ante ellos. Es como el que pide permiso para fumar en un sitio con el cigarro en los labios y el mechero encendido a dos centímetros, ¡¡por favor!! Ahorrate la pantomima. El caso es que sí, el temita me cabrea. El único consuelo que me queda es que, en teoría, a partir de enero en los sitios cerrados, se van a joder. Eso si Esperanza, Camps, o alguno de estos listos no saca una ley que diga lo contrario en su terruño, que todo puede ser.
Y es que la raza humana no tiene solución, lo creo sinceramente.
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